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La visita: qué revisar, en qué orden y a qué hora volver

4 min de lectura

Cuando la casa te gusta se te olvida mirar lo importante. Una lista corta, ordenada por lo que cuesta más caro arreglar después.

Hay un momento, más o menos a los diez minutos de entrar, en que la casa empieza a gustarte. A partir de ahí dejas de revisar y empiezas a imaginar dónde va el sofá. Esta lista existe para los minutos anteriores, y está ordenada por lo que cuesta más caro arreglar después.

Primero: lo que no se arregla barato

Estas cuatro cosas pueden costar más que la diferencia de precio entre dos propiedades. Revísalas antes que nada, mientras todavía miras con frialdad.

Humedad

Es el problema que más veces vuelve. Busca:

  • Pintura abombada o descascarada en los treinta centímetros bajos de las paredes que dan al exterior.
  • Manchas más claras que el resto de la pared, sobre todo detrás de puertas y muebles.
  • Olor a encierro que no se va al ventilar. La humedad huele antes de verse.
  • Una sola habitación recién pintada. No es prueba de nada, pero merece la pregunta directa: «¿esto se pintó por algo?».

En el último piso, mira el cielo raso de cada habitación buscando cercos. En planta baja, revisa los rincones del piso.

Grietas

No todas importan. Aprende a distinguir:

  • Finas, superficiales, en la pintura: normales, movimiento del material.
  • En diagonal, cruzando una pared entera: mala señal, sobre todo si nacen en la esquina de una ventana o puerta.
  • La misma grieta en el mismo punto en dos pisos distintos: peor señal.
  • Que dejan pasar luz o aire: no sigas, pide una revisión profesional.

Instalación eléctrica

Cuenta los tomacorrientes de la sala y del dormitorio principal. Si hay dos por habitación y ninguno con toma de tierra, la instalación es vieja y rehacerla implica romper paredes.

Mira el tablero: si tiene tapones de rosca en vez de breakers, es de otra época.

Agua

Abre la ducha y el lavabo a la vez. Tira la cadena mientras corre la ducha. Es de mala educación y es exactamente lo que hay que hacer: la presión en un tercer piso a las once de la mañana no es la misma que a las siete de la tarde cuando todo el edificio se ducha.

Pregunta si hay cisterna y bomba, y quién paga su mantenimiento.

Segundo: lo que vas a sufrir todos los días

Orientación y luz

Pregunta por dónde sale el sol y contrástalo con lo que ves. Una sala que solo recibe luz directa a las cinco de la tarde es una sala oscura once meses al año, y eso no se arregla con lámparas.

En la sierra, además, el sol es la calefacción: una vivienda orientada al norte en Quito se siente varios grados más fría todo el año.

Ruido

Abre una ventana y quédate callado un minuto entero. Cronométralo, porque un minuto en silencio se hace largo y por eso nadie lo hace.

Escucha: vía rápida, colegio, discoteca, generador, taller, iglesia con parlantes. Nada de eso aparece en las fotos y todo eso decide si duermes.

Ventilación

Revisa que los baños tengan ventana o extractor que funcione. Un baño sin ventilación es una fábrica de humedad, y vuelve al primer punto de esta lista.

Almacenamiento

Cuenta los clósets y mide mentalmente si cabe tu ropa. Es la queja número uno de quien se muda y la que menos se revisa en la visita.

Tercero: lo que solo se ve volviendo

Una segunda visita, a otra hora, cambia lo que sabes. Estas tres son las que más revelan:

Un día de semana a las 18:30. Ves el tráfico real de entrada al barrio, si hay dónde estacionar cuando todos vuelven, y cómo se siente la calle al oscurecer.

Un sábado por la mañana. Oyes a los vecinos, ves si el edificio se llena, si hay obras, si el conjunto tiene vida o está vacío.

Un día de lluvia, si puedes. Media hora de aguacero enseña más que tres visitas con sol: filtraciones, desagües que no dan abasto, el patio que se inunda, la gotera del estacionamiento.

Las preguntas que se hacen en la puerta

No al final, cuando ya te gustó. En la puerta, cuando todavía piensas:

  1. ¿Cuánto es la alícuota y qué incluye? Pide ver un recibo, no una cifra de memoria.
  2. ¿Hay alguna contribución extraordinaria aprobada y no cobrada? Una fachada o un ascensor votados en asamblea son una factura que ya existe.
  3. ¿Cuándo se hizo la última reparación grande del edificio? Si nunca, alguien la va a pagar pronto.
  4. ¿El medidor de luz y agua es independiente?
  5. ¿Por qué se vende?

La última se responde con una frase incómoda o con una demasiado pulida. Las dos dicen algo.

Qué llevar y con qué salir

Lleva: el teléfono con linterna y nivel (viene en la app de brújula), una cinta métrica, y esta lista.

Sal con: el área útil confirmada, la alícuota con su recibo, la orientación, y una foto de cada cosa rara que viste. Si vuelves a casa sin esos cuatro datos, la visita fue un paseo.

Una nota de seguridad

Avisa a alguien dónde vas y con quién, prefiere horarios de día, y desconfía de quien insista en mostrarte una propiedad sin que puedas verificar antes quién es. No es desconfianza: es lo mismo que harías al vender un auto.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas veces debería visitar antes de decidir?
Al menos dos, y a horas distintas. Una vivienda no suena, no huele ni se ilumina igual un martes a las 11 que un viernes a las 19.
¿Qué es lo más caro de arreglar después?
Humedad y problemas estructurales. Pintura, pisos y cocina son caros pero previsibles; una filtración puede volver varias veces.
¿Puedo ir solo a la visita?
Sí, pero avisa a alguien dónde estás y con quién, y prefiere horarios de día. Es una recomendación básica de seguridad, no de desconfianza.

Escrito por Equipo Geo Propiedades Ecuador

Redacción

Este artículo es informativo y usa valores referenciales. Impuestos, tasas y requisitos cambian según el cantón y la entidad: confirma los valores vigentes en tu municipio, notaría, banco o el BIESS antes de firmar.

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